Dr. Luis DÍEZ-MERINO,CP
Los documentos oficiales del Magisterio, especialmente la encíclica Haurietis aquas, han ofrecido una perspectiva amplia sobre los versículos bíblicos que, tanto entre los Santos Padres como en el Magisterio de la Iglesia, se han relacionado con el Corazón de Jesús. Se ofrece una definición de lo que se entiende por «corazón» en el sentido físico, figurado, en el ambiente grecorromano y en el ambiente bíblico del AT y del NT, así como en la LXX, en el judaísmo helenístico, en Filón, en Flavio Josefo, en el judaísmo rabínico yen Qumrán. El corazón de Yahvé aparece descrito indirectamente en el Pentateuco, en los Profetas y en los Hagiógrafos esp. en los Salmos). Además tenemos definiciones descriptivas como en a autodefinición divina. Dios aparece como Padre amoroso y con entrañas de misericordia, y también aparece a través del amor de Dios y del amor de hombre. Particularmente significativo en relación al Corazón de Cristo es el fragmento de Jn 7,37-39: «Si alguno tiene sed… ». El corazón es el símbolo del amor de Jesucristo, y revela tanto su Corazón físico como sobre todo, la persona de Jesús.
- Introducción
- Los documentos pontificios y el «Corazón de Jesús»
Los Santos Padres, los místicos, y muchos autores espirituales de la época moderna (p.ej.san Juan Eudes [1601-1680],santa Margarita Maria [1647-1690], Ana María Redi [1747-1770]), y el magisterio eclesiástico, han dirigido llamadas urgentes a dar culto al Corazón de Jesús.
Entre otros documentos del magisterio eclesiástico se pueden recordar las siguientes encíclicas: Annum Sacrum (León XIII [1878-1903],1900),Miserentissimus Redemptor (Pío XI [1922-1939], 25-3-1928), Caritate Christi compulsi (Pio XI),Summi Pontificatus (Pío XII [1939-1958],20-10-1939), Haurietis aquas (Pío XII, 15-5-1956), Investigabiles divitias (Pablo VI [1963-). Diversos papas han definido a la devoción al Corazón de Jesús como «la síntesis de la religión cristiana». Y Benedicto XVI, en sus años de docencia universitaria, comentó ampliamente el dicho joánico (Jn 19,37) y profético (Zac 12,10): «Mirarán al que traspasaron» ¿y expuso el desarrollo y actualidad de la veneración del Corazón de Jesús? Y la actualidad de dicha devoción ha sido ampliamente comentada, tanto a través de la época medieval, como en su crisis actual, y las perspectivas actuales.
Pío XII, siguiendo esta corriente de pensamiento papal, titulaba una encíclica sobre el Corazón de Jesús: Haurietis aquas6, inspirándose en un texto de Isaías (Vulg Is 12,3).
¿Qué entienden dichos documentos por «Corazón de Jesús»? Este tema fue abordado por diversos autores, y entre ellos J. Solano, quien detectaba para el sintagma «Corazón de Jesús» los siguientes sentidos expresados en los documentos pontificios:
- Corazón de Jesús equivale al corazón de carne: este es un sentido que se constata repetidamente en los documentos, y tal empleo se sigue repitiendo desde el principio hasta hoy.
- Corazón de Jesús denota toda la vida interior («corazón ético»):particularmente expresa el amor, y en especial el amor cuando es incomprendido y denostado; el Corazón de Jesús está relacionado en un primer plano con el amor del mismo Señor, con su amor de Dios y con su amor humano; se presenta bajo el aspecto de amor no correspondido por los hombres, y por tanto ha de ser reparado y consolado.
- Corazón de Jesús es el símbolo del amor de Jesucristo: se habla así especialmente desde el decreto que en 1765 concedía Oficio y Misa propios para los obispos del reino de Polonia. Aparece señaladamente en Pío XII, quien en un mensaje radiofónico para el II Congreso Eucarístico Nacional de El Ecuador (1949) decía que la devoción al Sagrado Corazón honra el amor del Señor «bajo el símbolo natural de su Corazón».
- Corazón de Jesús es la persona de Jesucristo, en cuanto tiene Corazón: no se puede pensar que este sentido personal, sea el único; es presentado en un primer plano lo que estaba más bien en el segundo.
El término «Corazón de Jesús», pues, en los documentos del Magisterio ha ido revistiendo un matiz más y más directamente personal, de modo que no satisfaría a esos documentos quien pretendiese entender siempre bajo ese término en primer plano el Corazón de carne, el Corazón ético, el símbolo del amor, e. d. «algo» de Jesucristo. Dichas frases no son únicamente frases aisladas, sino que lo más transcendente es que el pensamiento de los papas, cuando hablan del Sagrado Corazón, aparecen dominados inmediatamente por la persona misma de Jesucristo, a quien se consagran los fieles para hacer efectivo su reinado de amor en sí mismos y en la sociedad, y para reparar las humanas ingratitudes.
La Iglesia en un principio adoptó una actitud más bien de reserva en lo referente a la devoción litúrgica hacia el Corazón de Jesús. Solamente en 1765 Clemente XIII aceptó, en forma restringida, la celebración litúrgica de la devoción al Corazón de Jesús.
En 1856 Pío IX extendió dicha fiesta a toda la Iglesia. León XIII anunció (25-3-1899) en la encíclica Annum sacrum la consagración del mundo al Corazón de Jesús, lo que tuvo efecto el día 11-6-1899.Pío XI, en la encíclica Miserentissimus Redemptor (8-5-1928) asociaba a la devoción al Corazón de Jesús la idea de la reparación, de la imploración del perdón y de la expiación. Pío XII, con ocasión de la institución universal de la fiesta del Corazón de Jesús (15-6-1956) publicó la encíclica Haurietis aquas, en la cual describe la devoción al Corazón de Jesús como la «quintaesencia de todo el misterio de nuestra redención».
- La encíclica Haurietis aquas
La encíclica Haurietis aquas trata reiteradamente del Corazón de Jesús en el sentido del Corazón de carne, que está unido hipostáticamente a la persona del Verbo», y se refiere con dicha expresión a la vida entera afectiva de Jesús, la cual está descrita detalladamente por Pío XII, quien se fija más en el amor, pero sin olvidar otros afectos ?2, incluso el mismo Pontífice llega a aludir al aspecto intelectual: «in quo sunt omnes thesauri sapientiae et scientiae absconditi».
Además el amor, en esta encíclica, aparece como dominando y presidiendo otros afectos. El dar Cristo la debida satisfacción al Padre por los pecados de los hombres es propio del «amor justo de Cristo hacia el padre celestial». El amor divino está identificado «como principio y vértice» de la Encarnación y de la redención. Pío XII, en esta encíclica, presenta expresamente el Corazón de Jesús relacionado con el amor divino común a las tres divinas personas, «el cual amor, sin embargo, sólo se nos manifiesta en un cuerpo humano, frágil y mortal, en el Redentor Divino, pues que él es el Verbo que se ha hecho hombre». En este documento pontificio se llama al Corazón símbolo del amor, y se precisa que el Corazón «de modo más natural y directo» es símbolo del afecto sensible, y podría incluirse aquí que el Corazón físico de Jesús se refiere como símbolo natural a la persona del Verbo 18. En otra ocasión se reconoce al Corazón como símbolo y como compendio de todo el misterio de nuestra redención, o, como decía P.Tromp: «Haec devotio…qua revera totius religionis summa et perfectionis vitae centrum continetur»
En la encíclica de Pío XII, Haurietis aquas, en su preámbulo, se estimula a los hijos de la Iglesia a estudiar profundamente los principios de la revelación, para verificar cómo el culto al Corazón de Jesús está basado sobre bases dogmáticas firmes: la Biblia, los Santos Padres y la doctrina común de los teólogos: «… ut principia illa, quae ex Bibliis ac Sanctorum Patrum et theologorum doctrina oriuntur, intentiore animo consideretis, quibus, quasi solidis fundamentis, Sacratissimi Cordis lesu cultus innititur».
Una de las respuestas al requerimiento pontificio se tuvo en Vallado-lid en la 1.» semana de estudios teológicos, del 23 al 26 abril de 1957;el tema general fue: «El culto a los Sagrados Corazones de Jesús y de Maria a la luz de la encíclica Haurietis aquas», atendiendo a la tradición y a la evolución de la doctrina 22. Como fruto de esta reunión se constituyó la Sociedad Teológica de los Sagrados Corazones (S.T.C.) el 26 de abril de 1957,y quedó establecida con domicilio en el mismo centro del Instituto del Sagrado Corazón, en Valladolid, y aprobada el da 30 de abril de 1957por el arzobispo de Valladolid, Mons. José García Goldáraz.
La encíclica Haurietis aquas no es un documento aislado en el magisterio pontificio, se reconocen conexiones con otros documentos papales precedentes: Annum Sacrum de León XIII, Miserentissimus Redemptor de Pío XI, Caritate Christi compulsi de Pío XI, Summi Pontificatus de Pío XII, esta fue expresamente citada en la Haurietis aquas. Otras encíclicas relacionadas con la Haurietis aquas fueron citadas por F. Albarracín como Tametsi futura y Mirae caritatis. Se alude a otros muchos documentos en dicha encíclica, y que fueron reunidos por J. Solano cuando investigó el tema de la devoción al Corazón de Jesús según las encíclicas papales.
- Línea de nuestro estudio
En este trabajo pretendemos seguir la orientación de Pío XII en la Haurietis aquas, y lo haremos a dos niveles, escrutando el AT y siguiendo el NT, pues, como reconocía Serafín de Ausejo, por referencia a la Haurietis aquas: «La Sagrada Escritura, y particularmente el NT, constituye el cañamazo sobre el cual está tejida toda la parte doctrinal de la encíclica» 30;y de hecho en la misma encíclica Haurietis aquas los n.7-8están consagrados al AT, y cita expresamente Éx 34,27-28; Dt 6,4-6; Os 11,1.3-4;14,5-6; Is 49,14-15; Cant 2,2; 6,2; 8,6;Jn 1,14;Jer 31,3;31,33-34;y los n.9-10 están dedicados al NT con citas expresas de Jn 1,29; Heb 9,18-38;10.1-17;Jn 1,16-17;Ef3,17-19;2,4.
No pretendemos entrar en la devoción mística al Corazón de Jesús que contempla el corazón físico de Jesús como unido indisolublemente con el Corazón que es la persona de Jesús por entero: el corazón abierto de su cuerpo se convierte en una epifanía de su amor. Y esta idea sería la que determinaría el desarrollo místico de la devoción al Corazón de Jesús.
También suponemos, como exponen los papas, que los Padres de la Iglesia conocieron esta devoción al Corazón de Jesús girando entorno al Corazón de Jesús como «fuente de vida». El Corazón abierto de Jesús es, para ellos, el lugar de donde manan los Sacramentos: la sangre y el agua brotan del Costado herido de Jesús, y esto haría también referencia a la Eucaristía y al Bautismo como sacramentos fundamentales para la comunicación de la gracia y de la vida eterna. En los Padres también se encuentra la doctrina de que la Iglesia nació del costado herido de Jesús, especialmente en los que siguen a san Agustín. Orígenes veía en la fuente de la vida el agua viva del conocimiento. Aquí hacen los Padres una referencia a los pasajes joánicos trasladando su pensamiento desde los sacramentos a la mística.
- Definición de «corazón»
- Definición física
Corazón, en anatomía, indica el «órgano de naturaleza muscular, común a todos los vertebrados y a muchos invertebrados, que actúa como impulsor de la sangre y que en el hombre está situado en la cavidad torácica”, y en sentido figurado: «ánimo, valor, espíritu» o «voluntad, amor, benevolencia». Tanto en el organismo animal como en el humano, es «un émbolo que impulsa la sangre para que discurra por todo el cuerpo, siendo portadora del alimento, y con el alimento, de la vida».
Esta definición del corazón pertenece a los tiempos modernos; sin embargo en tiempos antiguos se consideraba al corazón como sede de todas las manifestaciones de la vida humana, tanto fisiológicas, como sensibles, y también de las espirituales.
- Definición figurada
Esta última explicación es la que domina en el lenguaje coloquial humano, donde el corazón sirve para expresar la multitud de fenómenos anímicos que jalonan la vida del ser racional.
El corazón llega a convertirse en el centro de la vida, y por esto cuan-do el ser animal o humano es herido en el corazón, cae muerto.
- Definición grecorromana
El corazón tenía diferentes acepciones:
- En sentido propio: significaba el corazón fisiológico, como órgano central del cuerpo humano o del animal.
- En sentido metafórico: particularmente en poesía, y raramente en prosa, significaba el corazón del hombre: a) como sede de la vida psíquico-espiritual; así para Homero es la sede de los sentimientos y de las pasiones, p. ej. de la ira, del coraje o del temor, de la alegría o de la tristeza ; y para Saffo es la sede del amor; b) sede de las facultades intelectuales; c) sede del querer y de las decisiones.
- En la terminología filosófica:
- -Platón se muestra poco proclive a atribuir al corazón (kardia)las funciones psíquicas: «cuánto dolor, y en el punto más delicado. ya se entiende, en el corazón, o en el ánimo, o Llámalo como quieras a aquel punto donde he sido golpeado o mordido por los discursos filosóficos»38.Pero se mantiene el significado fundamental fisiológico en Platón 39: «las pequeñas venas (son como instrumentos oportunos del ensayo de la lengua) en dirección al corazón».
- -Aristóteles: el corazón es ante todo el centro de la circulación sanguínea, y por lo mismo el centro de la vida física 40; por lo mismo, partiendo de la fisiología de los sentidos, se alcanza a poner las sensaciones en la cercanía del corazón (kardia): «y por esto el órgano de la sensación, e.d. del gusto y del tacto, se encuentra junto al corazón».
- -Según los estoicos kardia llegó a ser el órgano central de la vida espiritual, la sede de la razón, de la cual provienen el sentir, el querer y el pensar42.: «En respuesta a todo esto, el corazón tiene también su nombre (kardia) por motivo de una cierta fuerza y dominio, porque en el corazón se asienta la parte dominante y prevalente del alma, de tal modo que se podría llamar kratía».
- Cuando se refiere a la naturaleza; lo más íntimo, el meollo de las plantas, la simiente de los árboles es llamado también kardia, así Teofrastes: «Esto es llamado corazón por algunos, por otros meollos; la parte interna de la matriz misma es llamada por algunos corazón, por otros meollo».
- Definición bíblica
Nos atenemos a los fundamentos lingüísticos y a las premisas histórico-semánticas necesarias para comprender el concepto de kardia. El concepto bíblico-teológico de kardia está íntimamente unido a los principales conceptos afines a él en la antropología del NT (psyché, nous, diánoia, pneuma, etc.), es todo lo que generalmente va ligado al término psyché44.
α.Antiguo Testamento
Los términos lêb y lêbâb tienen un uso muy concreto. Ch. A. Briggs reconocía que «los documentos más antiguos del AT emplean lb”, mientras que «lbb aparece por primera vez en Isaías».
Según el AT, el corazón es el órgano oculto principal del ser humano .Puede representar todo el interior del hombre, como en la expresión «mi corazón y mi carne» (Sal 73,26; 84,3), y, metafóricamente, puede designar el interior de los cielos (Dt 4,11) y el fondo de los mares (Éx 15,8;Jon 2,4).
El término «corazón» tiene, pues, en la Biblia, múltiples significados:
1.En sentido propio: 1) en el hombre y en el animal, tiene el sentido de región cardíaca, pecho, en muchas ocasiones; segor lêb significa tórax (Os 13,8); 2) sede de la fuerza vital física, p. ej. la vida (sd) asegurada por el alimento (cf. Gén 18,5); para indicar la enfermedad física se dice: kol lebáb dawway («todo el corazón es lánguido», Is 1,5). Sin embargo este sentido propio, referido al órgano correspondiente de hombres y animales (2 Sam 18,14; 2 Re 9,24), aunque parezca extraño, es el sentido que menos veces se constata tanto en el AT como en el NT.
- En sentido figurado significa lo más íntimo del hombre; así los hombres miran el exterior, Dios en cambio ve en el corazón(1 Sam 16,7);en Jer 31,33 está en paralelo con qereb (el interior, las entrañas). Hablar entre sí («hablar con su corazón») se emplea con ‘mr, dbr; y también con bsbb (Zac 7,10). En este sentido figurado se desdobla en múltiples significados:
– El corazón es la sede de la vida física (Gén 18,5), que en la práctica se identifica con la sangre (Lev 17,11); en efecto, la sangre parte del corazón y se desparrama por todo el cuerpo. Este sentido no es frecuente en la Biblia.
– El corazón es la sede de la vida interior, tanto natural como sobrenatural: en la psicología bíblica, como herencia de la tradición acadia 49 y egipcia 50, el corazón es el centro que emite las órdenes y regula las acciones. El corazón domina con valor y coraje (‘md,Ez 22,14), lêbab (paralelo koab, Dan 11,25), «hacerse un corazón» (2Sam 7,27), «su corazón se acreció» (yigbah libbô, 2 Crón 17,6);los héroes o poderosos de corazón (‘abbirê lêb, Sal 76,6); «hablar al corazón» significa infundir ánimo (dibber al lêb, Gén 34,3). Corazón se asocia, a veces, con alegría: «alegría del corazón» (Dt 28,47),lo cual se expresa con diversos verbos (Jue 19,9; 2 Sam 13,28;Zac 10,7;Job 29,13). La aflicción y el dolor residen entre las paredes del corazón (qirôt lêb, Jer 4,19).
-El corazón es la sede de las funciones intelectivas: el corazón no solamente es el receptáculo de los pensamientos y recuerdos, sino también el instrumento de que se sirve el hombre para sus operaciones intelectuales. El corazón es dado por Dios para conocer (daat Dt 29,3). Los que han obtenido entendimiento (qnh lb Prov 19,8) son «los hombres de corazón» (anshêlêbâb, Job 34,10), o «sabios de corazón» (bakmê lêb, Job 37,24). El que tiene muchos conocimientos es conocido como de «amplitud de corazón» (rôbab lêb, 1Re 5,9). «Un corazón penetrante adquiere ciencia» (lêb nabôn yiqneb-daat,Prov 18,15). «Aplicar el corazón» (sim lêb, Ag 1,5; Jer 31,21) significa dirigir la atención. El sentido de «placer» y de «dar su corazón» equivale simplemente a «prestar atención» (Éx 7,23; Ez 44,5; Ecl 1,16; 2,15). Para indicar «pensar» se dice «hablar con su corazón»(Gén 24,25; Ecl 1,16; 2,15). El epíteto ordinario para el verdadero sabio es «sabio de corazón» (Éx 28,3; 31,6; 35,25; 36,1s; Job 9,4), lo cual viene a significar «experto» en el propio arte u oficio.
-El corazón es la sede de la vida volitiva, de los proyectos y del querer: es su intención (bilbâbô, Is 10,7); «con el corazón y con el alma» (‘asa bilbâb übnefes, 1 Re 8,17); «conforme al corazón» (ke-lêb,1 Sam 13,14, etc.), «Poner el corazón» (sim al-leb) quiere expresar volver la intención a alguna cosa (Dan 1,8). El hombre está comprendido todo entero, con su ser íntimo y su querer, en la noción de lêb. Para indicar la dedicación completa se usa la expresión «con todo el corazón» bekol lêb (Jos 22,5), o belêb sbâlêm (Sal 22,27). El término lêb pudo, por lo mismo, indicar la persona (p. ej. Sal 22,27),aunque el significado de «persona» aparezca solamente insinuado.
– El corazón es sede de la vida moral y religiosa, del comportamiento religioso y moral: con el corazón se sirve a Dios (1 Sam 12,20), «con todo el corazón» (expresión usada con mucha frecuencia). En el corazón tiene la sede el temor de Dios (Jer 32,40), «la tabla del corazón» (laáb lêb) recibe las enseñanzas de Dios (Prov 7,3; tôrati belibbâm, Is 51,7); el corazón de los devotos (yisbrê-leb,p.ej.Sal7,11)confía en Dios (Prov 3,5); el corazón es fiel a Dios (lebáb néemán,Nch 9,8). Para indicar la apostasía del corazón se usan los términos rhq en piel (Is 29,13), etc. El endurecimiento del corazón está expresado mediante bzg en qat y en pi`el (Éx 4,21;7,13),a los impenitentes se les llama bizqê lêb («duros de corazón», Ez 2,4).
-El corazón es la sede de la ciencia y la virtud: Entre los semitas existe una estrecha conexión entre ciencia y virtud, ignorancia y pecado, y esto comporta como efecto la localización en el corazón del principio de los actos buenos y malos (Is 57,17;Ecl 11,9).Los«rectos de corazón» (Sal 7,11;11,2) son, en efecto , los virtuosos y los justos. Este uso del término corazón estará muy vigente en la época del NT en el judaísmo.
Como consecuencia, en la Biblia el término corazón tiene múltiples significados y desarrolla campos semánticos muy diversos:
-En lenguaje figurado: significa el interior o el fondo de las cosas, y hasta se habla del corazón del mar (Sal 46,3).
-En lenguaje espiritual: significa el interior del hombre y su actividad, ya sea de la inteligencia, de la voluntad, del afecto; así se entiende en el primer mandamiento: «Amarás a Yahvé con todo tu corazón» (Dt 6,5), o bien: «Hallarás a Yahvé, si le buscas con todo tu corazón» (Dt 4,29);y se presenta como el asiento de la conciencia (Job 27,6).-En lenguaje psicológico: expresa los sentimientos del corazón: «Acuérdate de todo el camino que Yahvé te ha hecho hacer estos cuarenta años para conocer los sentimientos de tu corazón y saber si guardas o no sus mandamientos»(Dt 8,2).
-En lenguaje coloquial: exterioriza las inclinaciones o determinaciones de la voluntad; se dice «el corazón del Faraón y de sus siervos se trocaron en orden al pueblo» (Éx 14,5); Samuel dijo al pueblo: «Enderezad vuestro corazón a Yahvé y servidle sólo a Él» (1 Sam 7,3).
-En lenguaje moral: el corazón puede ser recto (Dt 9,5);duro e inflexible (Dt 2,30); dócil (Dt 10,12); malvado (1 Sam 17,28);humilde (Jer 26); soberbio (Sal 104,15; Is 30,29).
-En lenguaje real: significa la persona misma.
En la Biblia, pues, la palabra «corazón» significa el núcleo profundo del ser humano; por consiguiente «corazón», en el lenguaje bíblico, es equivalente a «persona»: «Si dijeres en tu corazón: Esas naciones son más numerosas que yo, ¿cómo podré desplazarlas?» (De 7,17); «y que no pensases en tu corazón: ¡Mi propia fuerza y el vigor de mi brazo me han traído esta riqueza!» (Dt 8,17); «bien sabes tú, tu corazón lo sabe muy bien, todo el mal que hiciste a David, mi padre» (1Rc 2,44).
Podríamos decir que toda la psicología de los hebreos gira en torno al corazón.
β.Intertestamento
- En la Septuaginta
En los LXX kardia es el equivalente a lêb o lêbab (más raramente traducido por diánoia y psychbé, y en casos excepcionales por frénes, nous y stêthos). Solamente en algunos pasajes kardia está por gereb (LXX Sal 5,10; 61,5; 93,19; Prov 14,33; 26,24), o por mếim (Lam 2,11), o por rúaj (Ez 13,3), o por beten (Prov 22,18; Hab 3,16 [var.], o por oref(Cron 30,8cod. B). En textos seguros nunca kardia corresponde a nefesb (sólo Dt 12,20).
La riqueza de acepciones que se encuentra en los términos hebreos correspondiente, se encuentra también en kardia en LXX: 1) es el principio o el órgano de la vida personal, el punto donde se reúnen el ser y la obra del hombre en cuanto a personalidad espiritual (cf. Prov 4,23:«con toda cautela guarda tu corazón, porque de allí fluye la vida»,cf. Sal 21,27);2) es la fuente y la sede de la vida religiosa y moral (Dt 6,5;Jer 39,40;Prov 7,3;3,5;Joel 2,12,etc.); 3) kardia con frecuencia se intercambia con psyché, diánoia, pneuma, nous y otros términos, pero siempre conserva, también en relación a estos sinónimos, la referencia a la totalidad y a la unidad de la vida interior, que se manifiesta y se expresa en la multiplicidad de las funciones psíquicas y espirituales.
La LXX continúa el uso veterotestamentario, que después se verá reflejado en el NT; aunque en el NT en el corazón se percibe el órgano por el que Dios se dirige al hombre.
- En el judaísmo helenístico
En general, cuando el judaísmo helenístico se mueve en el ámbito de los conceptos del AT, se habla de kardia en el mismo sentido que en la LXX; p.ej. en el Testamento de Leví 13,1; «temed al Señor a vuestro Dios con todo vuestro corazón»; en el ‘Testamento de José 10,5: «Tenían el temor de Dios en su corazón»; Testamento de Simeón 5,2.
En el IV Esdras 3,1 se dice: «Mis pensamientos me subían al corazón» (cf. Is 65,17, etc.); en el mismo libro 3,30: «Puesto que se atemorizó mi corazón» (e. d. «yo»); allí mismo 3,21: Adán llevaba en sí mismo «un corazón perverso», por cuanto pecó (cf. IV Esd 4,30). Del mismo modo sus descendientes tienen el corazón malvado, el cual les «ha desviado a todos de la vida y les ha conducido a la destrucción y llevado por el camino de la muerte» (IV Esd 3,20.26;7,48).
- En Filón
También Filón, refiriéndose directamente al AT, habla de «incircuncisos de corazón». Muchas veces se refiere a Dt 30,14: «la palabra está muy cerca…en tu corazón».
Pero no conoce la idea bíblica que hace de kardia la sede de la vida interior, por esto toma el término como expresión impropia y entiende kardia como simple símbolo de la diánoia o de las voliciones (bouleúmata).
El nombre Caleb (kol leb) lo interpreta como «todo corazón», pero en la interpretación alegórica aparece psyché en lugar de kardia, porque en Filón generalmente este término tiene un significado puramente fisiológico.
Enumera kardia entre las siete partes internas del cuerpo, las vísceras y explica su importancia como centro de la circulación sanguínea. Los médicos y naturalistas le habían dicho que el corazón fue el prime-ro en formarse, como defendían los estoicos, y el último en morir; «se mantiene que, de todo el cuerpo, el primer órgano en ser formado fue el corazón, a modo de fundamento o como la quilla en la nave, y que sobre el corazón se compone todo el resto del cuerpo. Por eso dicen que él bate también después de la muerte, como el que primeramente nace y muere el último, Si aquí se introduce el influjo del pensamiento griego en el modo en el que Filón entiende el término kardia, la frecuencia con que se pregunta si lo êgenomikón esté en el corazón o en el cerebelo, muestra su conocimiento de la antropología de los filósofos helenistas.
Si bien presentándose la ocasión, Filón establece la igualdad entre kardia y êgenomikón, sin embargo deja un tanto abierto el problema; todavía refiriéndose a la ley sacrificial, que no propicia prescripciones sobre la ofrenda del cerebro, o del corazón, que deberían, no obstante, ser santificados de modo particular, si aún según la voluntad del legislador, se debiese realmente suponer en uno de los dos la presencia del êgenomikón.
Una vez, en la interpretación del árbol de la vida, menciona la opinión según la cual el êgenomikón sería el corazón: «[Otros dicen que]el corazón ha sido llamado árbol de la vida porque él es la causa de la vida, y ha tenido una posición central porque, según ellos, es parte dirigente». El êgenomikón sería la parte dirigente del alma, la facultad directriz o maestra, e. d. la razón, dedicada a mandar, o el principio de autoridad.
En otra ocasión propone un argumento extraño en favor de la circuncisión: la circuncisión sería practicada para hacer al órgano sexual semejante al corazón, el órgano interno más precioso que engendra el pensamiento 66.
Pero Filón, en coherencia con su crítica religiosa de la razón, permanece con la opinión de que no es posible fijar en el cuerpo del hombre el lugar del égemonikón y que el corazón, el órgano corpóreo, en el que él piensa solamente, no puede ser la sede de la vida superior.
- En Flavio Josefo
-En sentido físico; cuando Flavio Josefo habla de kardia refiriéndose exclusivamente como el órgano físico del hombre o de los animales lo hace como se hace en la literatura griega, así dice: «Habiéndole golpeado en el corazón», o bien: «Lo mató de un golpe en el corazón».
-En sentido figurado: también tiene una referencia el término en sentido traslaticio con el término eukardiôs con el significado de «animosamente» o «con gran coraje». En otra parte se habla de «llevarlo con coraje (e. d. la muerte)», que corresponde al uso lingüístico griego, y no parece que tenga analogía en la LXX.
Normalmente cuando en el AT se habla del corazón, Flavio Josefo emplea los términos diánoia o psycbé.
- En el judaísmo rabínico
El judaísmo rabínico emplea lêb, lêbáb (arameo libbá’) siguiendo la línea marcada por el AT; así en la Misna kwn lbw («él piensa en eso»)”,e.d.es consciente de eso.
No se puede afirmar que para los sabios del judaísmo posbíblico el corazón fuera ya el motor de la circulación de la sangre. Pero sí que podemos leer en el Talmud de Jerusalén que «todos los órganos del cuerpo dependen del corazón».
En Sifré leemos: «danos esas palabras sobre tu corazón》 (tn bdbrym b’lh ‘llbbk);y más adelante en el mismo Sifré se constata un proverbio: “lo que tú tienes en el corazón contra tu amigo, es la misma cosa que él tiene en su corazón contra ti».
En el Midrash Qohelet a Ecl 1,6 el corazón como centro de la vida: «¿Cuál es el camino bueno sobre la cual el hombre debe atenerse?… Un corazón bueno… ¿Cuál es el camino malo, del cual el hombre debe de estar alejado?…Un corazón malvado».
En el mismo Midrash a Deuteronomio leemos: «¿Hay un culto(de Dios) en el corazón?…Esto es la plegaria».
Los escritos rabínicos se acomodan, del mismo modo, a la concepción bíblica del corazón, como sede de todas las emociones. La mayoría de las referencias rabínicas al corazón se refieren, no obstante, al corazón en cuanto es órgano de la vida moral, lo mismo que se observa en los escritos de Qumrán.
Rabí Eleazar ben Aruk, un tannaíta de la segunda mitad del siglo I d.C. respondía a una pregunta de su maestro Rabí Yohanan ben Zakkai, quien opinaba que el «corazón bueno» y el «corazón malo» indican respectivamente el camino a seguir y el camino a evitar. En opinión de R. Yohanan esta respuesta incluía todas las demás, pues el corazón estaba considerado como el principio último de todos los actos morales.
- En Qumrán
El «corazón» en los escritos de Qumrán fue el tema de una tesis doctoral presentada en Roma por D. Simeone». Entre los escritos de los esenios de Qumrán podemos leer hasta 140 textos que hablan del «corazón» como órgano físico.
Las funciones que se le atribuyen son diversas:
-El corazón es la sede de las emociones (1QH 5,31; 6,2;10,30.33;14,26;CD 20,33;4Q 185,1-2;11,12;11QSal 21,2);estas emociones se traducen por «ánimo» o «valor» (1QM 1,14;8,10;10,3; 16,14; 18,13; 1QH 7,16). Los que son «prontos de corazón» (1QM 10,5) están en contraposición con los que desfallecen de corazón (1QM 10,6; 11,9); en este mismo sentido se habla de que el corazón «se diluye», e.d. que desaparece el valor (1QM 14,6; 1QH 2,6;2,28;4Qpls 3,4),y también se habla del corazón que «tiembla» (1QH 10,33), «se horroriza» (1QH 7,3), «está inquieto» (1QH 7,5), pero a su vez, el corazón se alegran en la alianza y en la verdad (1QG 10,30),y que tal alegría es más fuerte y de calidad superior a la alegría que sienten los hijos del mundo (CD 20,33).
-El corazón es la sede de la vida moral y religiosa: a la «sinceridad de corazón» (1QS 11,2) se opone la falsedad o «el doble corazón» o el «no en tu verdad》 (1QH 4,14), así como el orgullo (1QS 4,9;1Q22,2.4;IQpHab 8,10),y el endurecimiento del corazón (1QS 1,6;2,3;2,26;3,3;4,11;1QM 14,7; CD 2,17s;3,5;3,11s;8,8;8,19;19,20.33;20,10), o la perversidad del corazón (1QS 11,9;1QH 7,27;17,19). En este mismo se nos describe distintas facetas del corazón que es «necio» (1QS 1,37), o «de piedra» (1QH 18,26), o «está turbado» (1QH 18,20), o es «incircunciso»(I Qp Hab 11,13),o que tiene sus ídolos (CD 20,9; 1QS 2,11),y tras un tal corazón «uno va errante» (1QS 3,4).
-El corazón es la sede de la vida religiosa: por eso la necesidad de «convertirse de todo corazón» (1QS 5,8s; CD 15,9.12;1QH 16,17), «para buscar y amar a Dios de todo corazón» (1QH 14,26M 15,10; CD 1,10), para «servirle de todo corazón» (1QH 16,7).El piadoso camina sin iniquidad por el camino del corazón de Dios (1QH 6,7),así Dios lo guía por él por medio del maestro de la justicia (CD 1,11); ningún incircunciso, impuro, o violento ha de pisarlo, para que no desvíe de él al piadoso (1QH 6,20s).
-El corazón es la sede de la iluminación divina y es señal de elección y predestinación: Dios abre el corazón de su siervo (1QS 11,15s;cf.1QH 2,18;4,10;5,33;7,13;12,34;14,8;17,22.26;18,24.27).Incluso se recuerda el corazón de Dios, con que se relaciona el plan, los designios y la voluntad divina, como se puede deducir de un paralelismo entre 1QH 10,2 con 1 Sam 13,14 donde se habla del «hombre según el corazón de Dios» (cf. Jer 3,15). Y así se reconoce que los designios del corazón de Dios permanecen firmes por siempre (1QH 4,18). Hasta los malvados dicen: «esto no es revelación del saber, no es camino de su corazón» (1QH 4,17s) refiriéndose al obrar de Dios. Se reconoce que en las obras de Dios no hay falsedad ni en los designios de su corazón habita el engaño (1QH 4,21), y los que andan por los caminos del corazón de Dios permanecen para siempre(1QH 4,21), porque le obedecen(1QH4,24).
-El corazón del hombre es la sede de las luchas de Ios espíritus adversos: Belial delibera y celebra su consejo en el corazón del hombre (1QH 6,21s), y también «los espíritus de la verdad y de la iniquidad combaten en el corazón del hombre» (1QS 4,23; cf.4,2).
Cuando los sacerdotes de Qumrán bendecían a los elegidos de Dios, decían: «Que él ilumine tu corazón mediante la comprensión de la vida»(1QS 2,3; cf. 11,15s). Por el contrario, a los malos, que «buscan a Dios» con «doblez de corazón» (1QH 4,14) los maldecían con esta fórmula: «Sea maldito con los ídolos de su corazón… » (1QS 2,11),pues para los malos «como un consejero Belial está con su corazón» (1QH 6,21). En cada uno de los hombres luchan el espíritu del bien y el del mal: «en el corazón de cada uno luchan los espíritus de verdad y de perversión» (1QS 4,23).
El bueno lucha contra el espíritu de Belial y rechaza ese espíritu de perversión: «No guardaré a Belial en mi corazón» (1QS 10,21), y promete: «liberaré… la comprensión de mi corazón de impurezas y perfidias»(1QS 10,24).
El elegido ha de procurar que sea el pensamiento del corazón de Dios quien prevalezca en su propio corazón (1QH 4,13.18.21.24; 6,7), y con todo su corazón deberá buscar unirse a la Torá de Moisés: «a la Ley de Moisés con todo su corazón» (CD 15,9.12).
