Por Severiano TALAVERO
Corazón y persona en el NT
A esta equivalencia se llega, no sólo por el hecho de que en eI fondo de los actos del corazón se halla la persona 47 sino que los textos pasan con la mayor naturalidad de hablar de corazón a referirse directamente a la persona, como ocurre también en el AT.
La perícopa de la curación del paralítico en Mc 2,1-12 es elocuente al respecto. Mc 2,6 dice que algunos de los «escrituristas» 48 «pensaban en sus corazones» que Jesús blasfemaba, porque había dicho al paralítico: se te perdonan tus pecados. La locución paralela en Mt 9,3 es sencillamente que decían para sí (έν έαυτοϊς) y en Lc 5,21, que empezaron a pensar.
En la parábola sobre las cuatro clases de terrenos en que se siembra, ocurre algo parecido. La obra de Satanás en contra de la palabra es arrancar lo sembrado «en su corazón» de ellos, dice Mt 13,19, arrancar la palabra “de sus corazones”, prefiere Lc 8,12, mientras que Mc 4,15 habla más directamente de lo sembrado «en ellos».
GARCÍA CORDERO, Teología, o.c., II (1972)635; «Se le identifica también con la “conciencia”, y bajo este aspecto representa al “yo” humano, su personalidad». Da la impresión que de corazón a persona sólo se pudiera pasar a base de esa identificación o equivalencia intermedia.
Pudiera ser que hoy la traducción de «escrituristas» en vez de «escribas》 resultará más comprensible. Desde luego no pienso que se falsifique en nada el contenido del término grammateus o grammateis. Los alemanes tienen el término «Schriftgelehrte», el especialista o perito en Escritura, o sea, el escriturista.
El cambio de corazón a persona puede llevarse a cabo en un mismo evangelista en fuerza de un cierto paralelismo. Un ejemplo claro lo tenemos en Lc 16,14-15. Había hablado Jesús de la imposibilidad de servir a Dios y al dinero. Los fariseos, amigos del dinero, como nota expresamente Lucas, lo oyeron y se mofaban de Jesús. Este volvió a la carga y les dijo que blasonaban de justos (οi δικαιούντες έαυτούς) ante los hombres, pero que Dios conocía sus corazones (τάς καρδίας ύμών). Del reflexivo «a sí mismos» se ha pasado a hablar de «corazones», eautous, kardias.
Dentro de los llamados discursos de despedida en Juan, es igualmente corriente el paralelismo entre los pronombres personales y el sustantivo kardia. En Jn 14,1 se lee: «No se turbe vuestro corazón (ύμών ή καρδίa) 》, y continúa Jesús con la mayor naturalidad dirigiéndose a sus discípulos en segunda persona de plural (cf. también Jn 14,27;16,6.22).
La equivalencia corazón-persona es frecuente en Hechos (2,26-27, citando Sal 16,8-11); 2,37 (5,3.4), hablando a Ananías: «Y Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás se adueñó de tu corazón (την καρδίανoou), de modo que intentaras engañar (νοσφίσασθαί σε) al Espíritu Santo…?”» (cf. también Hch 7,23;8,21; 14,17; 15,9; 21,13).
Pablo se hace eco de la misma equivalencia tan enraizada en el AT. Describiendo la triste situación moral a que se había llegado en la gentilidad (Rom 1,18-32), habla en v.24 de que Dios los entregó a las concupiscencias de su corazón (τών καρδιών αύτών), para seguir refiriéndose sencillamente a las personas como tal, sea mediante los sujetos implícitos de los verbos, sea mediante pronombres explícitos (έν αύτοϊς, οϊτινες). En Rom,5,5, razona Pablo su aserto de que la esperanza no defrauda (cf. Sal 22,6) de este modo: «Porque el amor ha sido derramado en nuestros corazones (έν ταίς καρδίαις ήμών) por el Espíritu Santo que se nos (ήuīv) ha dado». Otra vez, pues, el mismo indudable paralelismo entre la «parte》central y el todo de la persona implicada en aquella (cf.Rom 9,2 50;10,1-13; Dt 30,11-14): la salvación está cerca de ti, está en tu boca y corazón, en la totalidad del hombre, abarcando lo exterior e interior». Ef1,18 llega a hablar de los ojos del corazón, lo que indudablemente representa una atrevida personificación.
Existe un indudable paralelismo entre esos «ojos del corazón» y el pronombre y más que viene a continuación. La identificación personalizante, de esos «ojos del corazón» es fácil desde el momento en que se advierte que al corazón se le considera ahí «como centro del conocer y pensar»,MEINERTZ,Teologia,295.
- Corazón de Dios y Corazón de Cristo
Lo que el AT dice del corazón de Dios no es en absoluto especulación. Siempre se trata de deducciones de su relación con el hombre, de lo que Dios piensa, espera y ordena a este. Lo mismo puede referirse a un sacerdote (1 Sam 2,35) que, a la aprobación de la conducta de un rey, Jehú (2 Re 10,30), o al rechazo de Saúl y anuncio del sucesor (1 Sam 13,14).
Nunca se ha quedado Dios atrás respecto del hombre. Jamás le ha exigido nada que él no haya hecho primero. Si exige un amor radical y total (Dt 6,5, con todo el corazón, alma y fuerzas), es porque Dios mismo sabe alegrarse de hacer el bien, prometiendo plantar a los suyos «en este país con fidelidad, con todo mi corazón y con toda mi alma», como se expresa Jer 32,41.
La pasión de Dios por el hombre es lo que explica el que se sienta defraudado y hasta se arrepienta de haberlo creado (Gén 6,6). Pero sabe «volverse atrás》 de la amenaza y prometer con toda decisión («en su corazón») que no volverá a maldecir la tierra por causa del hombre (Gén 8,21-22).
Os 11,1-11 puede considerarse como el lugar central para conocer el corazón de Dios para con los hombres. Como proeza cumbre se menciona en la perícopa la liberación de Israel, a quien se llama niño e hijo (naar, ben), del poder de Egipto (v.1). A más llamamiento por parte de Yahvé, correspondió su pueblo con más alejamiento (v.2). Los v.3-4 describen la postura de amor de Dios respecto de Efraín 54: enseñarlo a andar, cogerlo en brazos, caricias, etc., confianza en él por parte de Yahvé. Los v.5-6 contienen la amenaza por parte del poder asirio. La vuelta a Dios sigue sin producirse (v.7). Vienen a continuación una serie de preguntas, acabando Yahvé por decir que no llevará a efecto la amenaza, que entrañaba la aniquilación del pueblo (v.8-9): «¿Cómo te voy a dejar, Efraín? ¿Cómo te voy a entregar, Israel? ¿Cómo va a ser posible abandonarte como Admá o tratarte como a Seboyim? Mi corazón ha dado un vuelco dentro de mí y me arden las entrañas. (9) No llevaré a cabo mi cólera, no volveré a aniquilar a Efraín, pues soy Dios y no un hombre…». El capítulo acaba con el anuncio alegre de salvación, haciendo habitar aI pueblo en sus casas (v.10-11). El «vuelcos» del corazón expresa la violencia que Dios se hace para que triunfe la misericordia».
Una cosa resulta clara en el Antiguo Testamento: la pasión constante de Dios por el hombre. No deben desconcertar expresiones como la de que Dios se arrepiente, etc., del bien que hizo. Quiere decir ni más ni me-nos que está pendiente del hombre como sólo sabe hacerlo el amor, que él no solamente tiene, sino que es (1 Jn 4,8).
Es verdad que en el NT el término kardía apenas aparece dicho de Jesús. Pero cada una de sus páginas rezuma su amor a los hombres. En este sentido, no debe desorientarnos la casi completa ausencia del término «corazón» refiriéndose a Jesús. Corazón vale por amor. Bover lo ha formulado acertadamente: «El Corazón de Jesús es objeto de nuestra especial veneración por cuanto es el símbolo de aquel inmenso amor que le movió a llevar al [sic] cabo la obra de nuestra redención y a instituir la sagrada Eucaristía》.
Vamos a fijarnos especialmente en Mt 11,28-30, aunque se mencionen también otros lugares.
Mt 11,28-30 debió de transmitirse en la tradición como logion aislado. De hecho, no tiene una vinculación directa ni con lo precedente ni con lo siguiente. En Mt 11,25-27, se habla de revelación del Padre a los sencillos. Y no parece que de una manera directa el contenido de 11,28-30 se haya de incluir en la pauta que se revela (v.21). Aunque resulta indudable que la revelación radical, definitiva, la revelación que todo lo abarca es la persona misma de Jesús. La relación de 11, 28-30 es todavía menor (o nula) con Mt 12,1-8, el episodio de las espigas desgranadas en sábado.
Resumiendo: el logion Mt 11,28-30 no tiene en sí mismo relación con el contexto, El evangelista puede haberlo situado ahí por considerar que la invitación que hace Jesús de venir a él, realiza por su parte la revelación del Padre. También pudiera ser que Mateo pensara que los discípulos suyos, atacados en el episodio de las espigas desgranadas en sábado, son de aquellos agobiados (acosados). Desde luego, la generalidad de 11,28-30 facilitó la labor redactora del evangelista.
El logion no lo recoge sino Mateo, mientras que Mt 11,25-27 tiene su paralelo en Lc 10,21-22 y Mt 12,1-8 lo tiene en Mc 2,23-28 y Lc 6,15.
Respecto de Mt 11,28-30, vamos a intentar responder a estas cuestiones: a) quiénes son los cargados y agobiados.
- b) trasfondo veterotestamentario de la promesa.
- c) autodescripción de Jesús como de corazón manso y humilde.
- a) Los cargados y agobiados
Jeremías los considera como equivalentes a los «pobres». No atiende mucho el autor al componente económico, sino que se fija más bien en el status social. En el apartado que dedica a la cuestión: «¿Quiénes son los pobres?», aparecen conceptos como: publicanos y pecadores, pecadores, gente de profesiones despreciadas u oficios infamantes (pastores, aduaneros, etc.), los pequeños, sencillos, los carentes de toda formación religiosa.
Del Páramo concreta un poco más en su comentario: Jesús se fijaría en los desgraciados y oprimidos, tanto en lo moral como en lo físico. Para de Tuya, se trata de los oprimidos por el legalismo. Este aspecto antilegalista me parece que es el apoyado por el contexto inmediato: en Mt 12,1-8, los discípulos son atacados por los fariseos por desgranar espigas en sábado, llamando la atención sobre la prohibición de la ley (ούκ έξεστιν).
- b) Trasfondo veterotestamentario de la promesa
La sentencia aquí analizada es eminentemente cristológica, Se repite el pronombre personal yo o el adjetivo correspondiente en boca de Jesús no menos de siete veces:
venid πρós με, káyù os aliviaré, cargad con mi yugo, cf. también v.30, aprended aπ’ έμoύ, pues soy… (primera persona), mi yugo y mi carga… (dos veces el genitivo mou).
La promesa personificada es Jesús y el efecto de la promesa se presenta dos veces en el mismo sentido: anapauso y anapausin. El contenido de esta promesa se puede desdibujar pensando que afecta sólo al «alma» como contra distinta del cuerpo y la persona. El paralelismo de las expresiones ταiς ψυχαις ύμών y el precedente ύμáς no deja lugar a duda de que se está fijando la atención en la totalidad de la persona humana. El verbo contenido de la promesa aparece en el NT 12 veces64 y el sustantivo 5 veces65,Como trasfondo en el AT se pudiera pensar en Is 28,12: «Aquel que les dijo: “Este es el reposo, dad reposo al cansado, y esto es solaz», pero no quisieron escuchar», o en Jer 6,16: «Y así dice Yahvé: Paraos en los caminos y mirad y preguntad por las sendas antiguas, dónde está el buen camino, y marchad por él y hallaréis reposo para vuestras almas (personas, εύρήσετεάγνισμόν ταίς ψυχαϊς ύμών). Pero replicaron: “No marcharemos” 》.
Mateo tiene en común (misma raíz) con Isaías el sustantivo aváπαυμα,que es de idéntica raíz que el sustantivo y el verbo empleados por el evangelista. Pero fuera de esto la locución de Mateo concuerda casi literalmente con la de Jeremías:
Mt 11,29: εύρήσετε άνάπαυσιν ταίς ψυχαίς ύμών.
Jer 6,16: εύρήσετε άγνισμδν ταίς ψυχαίς ύμων.
Es cierto que para determinar el sentido de lo dicho por Jesús lo definitivo es el contenido mismo del evangelio en su contexto mediato e inmediato. Pero también es conveniente ver las ideas de esa posible cita de los profetas en Mateo.
En Ic se está amenazando con un castigo, la futura invasión asiria. Frente a ese peligro se hacían preparativos y se buscaban alianzas políticas. Entonces, Ic 28,12 lo que vendría a significar sería: Fuera con la búsqueda de esas alianzas. La seguridad está en Yahvé. El pueblo tiene derecho a que lo dejen tranquilo, fatigado como está «de tantos tributos para preparativos bélicos». Desde esta perspectiva, hay que decir que el pueblo al que se dirige Jesús era un pueblo ocupado. De seguir a Jesús, encontraría el descanso. Isaías se quejó de que no quisieran escuchar (28,12). Jesús se expresó en términos parecidos en Mt 23,37-39: «Jerusalén, Jerusalén…,cuántas veces quise recoger a tus hijos de la manera que la gallina recoge a sus pollitos debajo de las alas, y no quisiste».
La amenaza de invasión se encuentra también presente en Jeremías (6,22: un pueblo del norte). En tiempos de Jesús, los romanos estaban ya allí, pero sí que amenazaba la destrucción como en Jeremías (cf.Mt 24,15-22.37-39).
Sin excluir totalmente ese contexto «político», Mateo parece que se fija en algo distinto. De acuerdo con lo dicho sobre los invitados a venir a Jesús, los cansados y agobiados, no hay duda de que el reposo que Él y sólo Él puede dar se contrapone a la fatiga y el agobio que causan otro yugo y otra carga que no son las suyas 68. No dice aquí expresamente Mateo quiénes son los que las imponen, pero la terminología nos pone en la pista. Zvyòs sólo aparece estas dos veces en Mateo, 11,29.30. Pero φoρτίον se emplea en 11,30 y 23,4, o sea, en el capítulo que es una continua invectiva contra «escrituristas» y fariseos, los que se han apoderado de la cátedra de Moisés (23,2). Son ellos los que «lían cargas pesadas (φορτία βαpέα) e insoportables, y las cargan sobre las espaldas de los hombres, mas ellos ní con el dedo ayudan a moverlas» (23,4). Todo inclina a pensar que la sentencía de Jesús en Mt 11,28-30 va contra esos enemigos suyos, pues son también los que acosan a los discípulos por el episodio de las espigas (12,1-8).Yle acosan a él mismo por la curación del hombre con la mano paralítica (12,9-13).
- c) Autodescripción de Jesús, de corazón manso y humilde
Jesús se presenta como manso y humilde de corazón. Los dos adjetivos aparecen en otros lugares de Mateo. Ilpαôς sólo se emplea en el NT en Mt 5,5; 11,29; 21,5 y 1 Pe 3,4. Mt 5,5 es un lugar central por encontrarse dentro de las bienaventuranzas. El adjetivo ahí se dice de hombres. En 11,29 se lo aplica Jesús a sí mismo y en 21,5 se trata de una profecía (Zac 9,9) que se ve cumplida en Jesús entrando en Jerusalén.
Ταπεινós no vuelve a aparecer en Mateo, pero sí que se usa el verbo ταπεινóω dos veces. Mt 18,1 dice nada menos que para entrar en el reino hay que hacerse como los niños. Mt 18,4 afirma que el que se haga peque-ñο (ταπεινώσει) como ese niño es el mayor en el reino de los cielos. Si en estos lugares Jesús va contra el afán de dominio y poder por parte de sus discípulos, no hay duda de que en Mt 11,28-30 Jesús se contrapone clara-mente a la soberbia de los fariseos (Mt 23,5.6.7.8.9.10).
El dativo te kardía afecta de un modo directo a tapeinós, pero se refiere igualmente a praus. El dativo indica que Jesús es profunda y verdaderamente lo que dice. En el AT se habla de t. to pneumati (Sal34,18)y,sin correspondencia alguna en el texto hebreo, de t. kardia en Dan 3,87 LXX o Theod. t. te kardía. Jesús no es soberbio (godel lebab, Is 9,8) ni altivo (zdón leb,Jer 49,16)69.
Esta presentación de Jesús está aquí en un contexto indudable de amor. ¿Quién defiende si no ama al defendido? (episodio de las espigas).Se recuerda la postura del buen pastor en Jn 10. Jesús no se arredra ante sus enemigos, aunque estos directamente no le atacan a él. Le llaman la atención sobre lo que hacen los suyos (Mt 12,2; Mc 2,24) 70.En todas sus actitudes Jesús revela, a través de su amor humano, el amor del Padre, Jn 15,9: «Lo mismo que me amó el Padre, os he amado yo; permaneced en mi amor»; 16,27: «…el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios》.
- Contexto trinitario de la devoción al Corazón de Jesús
Si de verdad se está convencido de que la devoción al Corazón de Jesús es una llamada de atención sobre su amor a los hombres, no habrámás remedio que situarla en su verdadero contexto; la salvación llevada a Concretamente estos lugares los cita WoLFF, Antropologia, como trasfondo de Mt 11,29entre otros lugares del AT.
Jesús es la manifestación del amor trinitario a nosotros. Es decir, hay que resaltar la revelación de la trinidad en la persona de Jesús. Con ello esta devoción ganará en profundidad, saliendo así de lo cambiante de los gustos de los tiempos. Estos pedirán esta o aquella manifestación de acuerdo con la sensibilidad de las personas. Y dentro de la misma época no expresará lo mismo un latino que un nórdico, ni reaccionará de la misma manera un oriental que un occidental. Pero a todos les será común el fijarse en Jesús como revelación del amor entre las divinas personas. Este lenguaje de amor lo entienden todos. Y es en ese amor en el que queremos fijarnos al hablar del Corazón de Jesús. Y es sobre ese amor sobre el que El mismo llamó la atención a Santa Margarita María de Alacoque en las revelaciones de Paray-le-Monial.
La insistencia del NT en el hecho de que somos hijos en el Hijo, gracias al Hijo, o de cualquiera otra manera que uno se exprese, esa insistencia, digo, debería ser para nosotros una llamada de atención para intentar ver que de lo que se trata es de que nos adentremos en el movimiento fundamental del misterio trinitario. Y la devoción al Corazón de Jesús es un buen camino. No voy a hacer sino recoger unas pautas generales, aprovechando lo ya dicho.
Nunca se insistirá bastante en que la devoción al Corazón de Jesús no se fija en un miembro más de su persona74, sino en el centro mismo de esta.
Se ha de resaltar que esta devoción se fija en el amor de Jesús, pero no en el meramente humano, por muy atrayente que este sea, piénsese en como se conmovió ante la muerte del hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17.13:se enterneció) y de su amigo Lázaro (Jn 11,1-46.33.35-37.38: se conturbó, lloró, se conmovió). La devoción al Corazón de Jesús se fija más bien en el amor encarnado 76. En la entrega por amor de Jesús se revela el amor del Padre (Jn 3,16): «Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que consiga la vida eterna». En esa entrega se manifiesta el amor del Hijo (Jn 15,13):«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos»; en el amor del Hijo a los hombres se manifiesta el que se tienen Padre e Hijo (Jn 17,26): «Les he manifestado y les seguiré manifestando tu nombre, y así permanecerá en ellos el amor con que amaste, y yo también estaré con ellos» Con el Espíritu Santo se nos hace presente de un modo continuo ese amor divino (Rom 5,5): «Y la esperanza no nos defrauda, puesto que ya tenemos el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado». Fue Jesús el qu1e prometió ese don del Espíritu» y quien lo ha dado.
A medida que la Trinidad deje de presentarse como algo extraño, apartado, sin trascendencia ni influjo en la vida, como una especie de 《matemática trinitaria》,a medida que la Santísima Trinidad resplandezca como misterio de amor, se remozará y potenciará también la devoción al Corazón de Jesús, movimiento de amor y resumen79 de la religión más comprometida y auténtica.
«Puesto que el culto al Corazón de Jesús venera al Señor que obra y es la salvación considerando su Corazón, el culto al Corazón de Jesús puede ser llamado con todo derecho summa totius religionis (Pio XI). Pues este Corazón es “centro» en verdad. Centro como mediación, como punto por el que pasa todo hacia el cetro definitivo que es el Padre. En este sentido, el culto al Corazón de Jesús no es sin más una devoción especial con unas cuantas prácticas de oración aisladas, no es una devoción especial que pueda abandonarse a capricho o ser sustituida por otra “devoción”».
