Por Manuel GARRIDO BONANO,OSB
Hasta el siglo XVII no existen himnos litúrgicos en honor del Cora-zón de Jesucristo. Pero antes de esa fecha hay muchos himnos litúrgicos para otras fiestas, y en ellos se insertan estrofas de gran valor en orden a la veneración y a la misma teología del Corazón de Cristo. Tanto es así,que en la actualidad uno de los himnos para la solemnidad del Corazón de Jesuseen la Liturgia de las Horas promulgada por Pablo VI, está tomado del 《Jubilus》 del siglo XII,Iesu dulcis memoria,atribuido a san Bernardo de Claraval. Por otra parte,los himnos compuestos expresamente para la festa del Corazón de Jesús, desde el siglo XVII, incluyen temas que son cantados en himnos litúrgicos de siglos anteriores, que se remontan,al menos, al siglo VIII-IX. Tratamos aquí de unos himnos y de otros. Toma-mos la palabra himno en su sentido amplio, es decir, incluimos también algunas secuencias y oficios rimados.
- El Corazón de Cristo en los himnos litúrgicos que no son de su fiesta
El tema principal de esos himnos aplicable al Corazón de Cristo es el de la Transfixión, tema importantísimo para todo lo referente al Corazón de Jesucristo, y ha sido ya muchas veces expuesto en los últimos decenios!.
En esos himnos litúrgicos, la Transfixión de Cristo aparece simple-mente tal como se encuentra en el Evangelio según san Juan o bien con los temas de corazón, amor, reparación e incluso con el texto de Isaías 11,6: «Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación》,o según la Vulgata:«de fontibus Salvatoris》.
En la tradición eclesial,desde san Justino y Orígenes hasta nuestros dias, se han unido, no obstante otras interpretaciones, el pasaje de san Juan 7,37-38: «El que crea en Mí, que venga a Mí y que beba.Como dice la Escritura, ros de agua viva correrán de sus entrañas», con este otro de su mismo Evangelio (19,34): «Un soldado traspasó su costado con una lanza y de él brotó sangre y agua ss 2. Estos pasajes evangélicos han inspira-do una literatura cristiana riquísima en su aspecto teológico,eucológico,pastoral y místico. En ella sehan inspirado los formularios más antiguos que se conocen de la celebración litúrgica del Misterio Pascual.Todavia la antífona del ofertorio para el Domingo de Ramos sigue siendo:《Impro-perium exspectavit cor meum et miseriam, et sustinuit qui simul mecum contristaretur, et non fuit; consolantem me quaesivi, et non inveni…(Sal 68,21), que tanto se ha usado en los formularios litúrgicos para la fies-ta del Corazón de Jesús desde el siglo xvII hasta nuestros días.La liturgia del Triduum Pascbale, cómo acertadamente escribióél P.Jéan Léclercq,ha nutrido y nutre el amor de los fieles al Corazón Sagrado de Jesucristo.Ha unido textos que ponían de relieve,a la vez,el carácter triunfante de la muerte del Salvador y el sufrimiento humano, real, que acompañó a este misterio.Se puede decir que, más que sobre los dolores físicos experimen-tados por Jesús, ha insistido en los sufrimientos de su alma.Casi todos los responsorios de los llamnados «Nocturnos》 de la Semana Santa, o más comúnmente,«Tinieblas», evocan los sentimientos de Cristo. Con dis-creta ternura hablan de s soledad,cuando todos los hombres le abando-nan,y de su amor,que vencerá las negaciones de aquellos. Una antífonade Laudes es bien expresiva: «Anxiatus est in me spiritus meus; inturbatum est cor meum». El responsorio «Tenebrae» (que dio nombre a ese oficio litúrgico del Triduo Sacro),después del verso: «Et inclinato capite emisit spiritum», traen algunos libros litúrgicos estas palabras:《Tunc unus ex militibus latus eius perforavit, et continuo exivit sanguis et aqua》.No podemos olvidar que en los Improperios del Viernes Santo se dice: «Lan-cea perforasti latus Salvatori tuo…Ego ante te aperui mate,et tu aperuisti lancea latus meum». Todo esto, necesariamente, tenía que influir en la espiritualidad de unas almas selectas que participaban en esos actos litúr-gicos con mente y corazón 3. En efecto, así fue. Una copiosísima literatura monástica nos muestra la profundidad y la sublimidad de las reflexiones a que dieron lugar tales textos bíblicos y litúrgicos, desde san Beda hasta
2 Cf. H. RAHNER. 《Flumina de ventre Christi》: Biblica 22 (1941) 269-312; H. Rahner y P.C.:.1
las monjas de Helfta: santa Matilde y santa Gertrudis’. En todos ellos resplandece una recia doctrina y una entusiasta veneración al Corazón, de Jesucristo. La Transfixión del costado de Cristo les descubrió, en el senti-do estricto de esta palabra, «lo ancho, lo largo,lo alto y lo profundo» del Corazón de Cristo (cf. Ef 3,4.14-19).
Este es el ambiente que refleja la alusión a la Transfixión de costa-do de Cristo en los himnos litúrgicos anteriores al siglo xvII y más aún,cuando se establece en la Iglesia una ficsta en honor del Corazón de Jesús,Examinemos esos textos litúrgicos:
- a) Transfixión
El primer testimonio de la transfixión del costado de Cristo en los Himnos litúrgicos aparece en un himno de Paulino de Aquileya (+802)en honor de san Lázaro. Este himno fue objeto de un estudio especial por dom Wilmart, en 1922, según un manuscrito de Autún. Es un himno largo. Tiene 280 versos. Su título en el referido manuscrito es: Versus Pau-lini de Lazaro et ad cantandum carmina. El poema compuesto en metro trocaico,al estilo de Prudencio y de Venancio Fortunato,cuenta la escena de la resurrección de Lázaro según el evangelio de san Juan (11,1-44),pero a partir de la estrofa 28 inserta un comentario prolijo sobre la tierra prometida y su dicha para mostrar que ventajosamente gustaron de ella las dos hermanas de Lázaro,Mlarta y María,al ponerse en contacto con el Verbo encarnado,Cristo Jesús,que es la verdadera Roca sobre la que gol-peó Moisés y de ella brotó algo mucho mejor que el agua de la roca de Ho-reb. Aquí es donde Paulino de Aquileya inserta la Transfixión de Cristo:
Haec est, inquam,quae percussa-bis virga largifluas
fudit undas, satiavit-quae turbas innumeras.
Christus est petra, per lignum-qui crucis persussus est,
iuxta Pauli vocem sancti-doctoris egregii.
Quando se pro nobis sanctum-fecit sacrifirium,
tunc de lateris fixura-fons vivus elicuit
de quo mistice fluxerunt-dúo simul ilumina:
sanguis nam redemptionis-et unda baptismatis5.
Es la doctrina común de los Santos Padres, que O.Casel resumía así:«Los Santos Padres enseñan que cuándo la nueva Eva, la Iglesia,salió
del costado del Señor dormido en la cruz, de la herida del costado bro-taron sangre y agua, y con ellos los sacramenta Ecclesiae,los Misterios de la Iglesia»6. Y luego ha repetido toda la tradición de la Iglesia, incluso en textos de su propio Magiserio y en multitud de textos litúrgicos, como luego veremos.
La misma idea aparece en multiud de himnos litúrgicos desde el si-glo x al siglo xvI. Así, por ejemplo, en un himno sobre la Pasión de Cris-to, del siglo x, conservado en un códice de Bruselas se dice:
Percussus est in latus
Dominus Salvator,
Lympha,aqua manavit
et mundum restauravit?.
En un himno para la fiesta de la Invención de la santa Cruz, del Him-nario manuscrito de san Galo, del siglo XI, se dice:
Dulce per lignum celebresque clavos
et sacrosanctum lateris cruorem
nos tuos semper famuos tuere
farudibus hostis8.
En un Oficio Rimado para la fiesta de la Santa Lanza que aparece en Breviarios de Hohenfurt y de Praga del siglo XIV se alude también a la Transfixión,pero muy pobemente,como puede verse:
Exaltatus crucis ligno
dum Christus occubuit,
lanceatus a maligno
hoste nos eripuit’.
Hasta regis gloriae
Christus cruentavit,
dum in crucis arbore
Dominus regnavit 10.
En los Oficios y Horas De Passione Domini,de los siglos XIV y xv,se repite mucho la estrofa siguiente:
60C4cm (Madrid 1064) 236Laf rambién locrrabaior ciradocde S.Tnoucn
Latus apertum lancea
cruore manat et aqua
quae sacra stillicidia
dant vítac beneficia».
En los Oficios De armis Christi, muy comunes en los siglos XIV y XV,se alude con mucha frecuencia al costado de Cristo abierto por la lanza del soldado y al efecto sobrenatural de la sangre y agua que de él manaron.Así, por ejemplo, en el himno Lauda Sion gloriosa, en sus estrofas 2 y 7:
O quam felix hasta,latus-Christi quae aperuit,-Cruci clavis conclavatus-qui transfigi meruit,-per quem mundus renovatus-et salus refloruit…
Felix sanguis,felix unda,-Christi fluens latere,-mendas nostras tergens munda,-lava nos a acelere,-per te nobis laetabunda-salus sit ac vivere 12.
Muy bello es el himno para la Pasión del Señor, en el rito cartujano,según el códice de Tréveris 116, del siglo Xv. Conecta con la mejor tra-dición patrística antes indicada sobre la Transfixión del Señor y también con el himno antes citado de Paulino de Aquileya. Los versos más signifi-cativos son los siguientes:
…Quod signatus per figuram;
miles latus perforavit.
Sanguis,aqua emanavit;
aqua in ablutionem,
sanguis in redemptionem;
aqua sacra baptismalis
También se alude a la Transfixión del costado de Cristo, con hondo sentido místico, en el himno Totus affectu reverenter orbis, que traen los Breviarios de Huesca y Jaca, impresos en el siglo xv, para Vísperas de la fiesta De Vulneribus Christil4,
En una secuencia del Misal de los PP.Dominicos,impreso en Venecia en 1523,para la fiesta del Salvador, se evoca también la herida del costado
de Cristo y se la venera como abertura por la que entramos en el Reino de Dios. Parece que se trata de una fiesta votiva como reparación a una imagen de Cristo que fue ultrajada por los judíos en un 9 de noviembre.Los versos referentes a la Transfixión dicen así:
…Latus- cuspidis aculeo;-vulnus illud omne sanat,-unde no-bis unda manat-liquore sanguíneo. -O quam felix apertura,quae per aevum permansura- regna nobis aperit 15.
También un Breviario para uso de la Iglesia Metropolitana de Tours incluye un formulario para la fiesta De Vulneribus D.N. En ese Oficio encontramos el himno Cbristus factus obediens, en el que la lanzada es evocada antes de morir Cristo, según una interpretación muy estimada en el Medievo 16. Lo importante en ese himno es que la herida del costa-do se une intimamente con nuestra redención. Estos son los versos más expresivos:
Tanta passus, dum viveret,-ferro latus praemortuum-non sub-traxit, ut solveret- nostri reatus devitum «7.
- b) Transfixión:corazón,amor,reparación
En los himnos anteriores sólo hemos considerado la Transfixión del costado de Cristo y su valor en orden a la redención y a la vida sacramen-tal de la Iglesia, según una tradición antiquísima en el cristianismo,sobre
15 Cf.AH 10,p.28,n.27.
16 En muchos manueerieos lirúrgicos la Tran
todo de los Padres más insignes. Los himnos siguientes nos presentan la Transfixión de Cristo con los mismos caracteres, pero al mismo tiempo tienen en cuenta el amor de Jesucristo, su propio corazón e incluso la idea de reparación tan importante en todo lo que se refiere al culto y teología del Corazón de Jesucristo.
Comenzamos por la secuencia Látex silice que aparece en varios có-dices del siglo xinI, como el de Oxford, Pedro de Médicis y Stuttgart, etc.Al leerla parece que uno está leyendo un texto de santa Margarita María de Alacoque o textos litúrgicos para la fiesta del Corazón de Jesús, o los documentos de los últimos Pontífices, sobre todo de Pío XI,exhortan-do apremiantemente a la reparación. En los primeros versos se presenta la imagen doliente de Cristo al mismo tiempo que se subraya que se ha puesto en tal estado por el hombre,pro te, a fin de preparar el ánimo a una correspondencia de amor:
In supplicilis-haec suplex hostia-dum stat in ostiis-petit haec stipendia,-ut de beneficiis-recens sit memoria,-quia pro te natus,-pro te perforatus-rnanus,pedes,latus..
Inmediatamente se pide al alma que reaccione ante tantas pruebas de amor con un corazón despojado de toda dureza y atienda a quien ofende con sus pecados:
Quid cor asperum, cor saxo durius,-tot fructus operum-quid reddis melius?- Ne dolore vulnerum-frangar Dei Filius,-vicem quam rependis?-Quare non attendis,quid est,quem offendis?..8
En un Breviario manuscrito de Gengenbach, también del siglo XIII,hay un Oficio con el título In translatione Sanguinis y para él se compuso el himno O lapis, salus bominis, cuyas estrofas 4, 5 y 6 son de gran interés en orden al culto y teología del Corazón de Cristo. No se contenta el autor con indicar el hecho de la Transfixión, sino que lo presenta como una manifestación del amor de Cristo por el que nos abre las puertas del cielo y hace germinar las virtudes en el alma redimida.Además conecta explícitamente este hecho con el texto de Isaías: de fontibus Salvatoris:
Manus pedesque pateris – cía vari, tandem lateris-apertione profluit – sanguis, qui mundum abluit.
Hic amor lavat crimina,
hic caeli pandi limina,
hic cordis sitim teminat,
hic mens virtutes germinat.
De salvatoris fontibus – innocui cum sontibus-tramite,quo mundemini, – vivatis, fecundemini 19.
En los dos himnos para el Oficio De armis Domini, que tuvo una gran funcionalidad desde el siglo xIv al xvi, encuentro por vez primera que la lanza del soldado, al traspasar el costado de Cristo, hirió su propio cora-zón, al mismo tiempo que se expresan muchas ideas propias de la devo-ción y culto al Corazón de Cristo, tal como se ha expuesto en los tiempos modernos, tanto que una estrofa del himno de segundas Visperas parece que está tomada del himno Corazón santo, tu reinarás… He encontrado este Oficio en 19 libros litúrgicos usados en Praga, Zúrich, Toul, Metz,Salisbury, etc., incluso en libros litúrgicos impresos. En el himno de Lau-des: Verbum supernum prodiens-salvare,quod perierat, son interesantes las estrofas 4 y 5:
In corde Christi mergitur-muero sole splendidior-fons vivus tunc exoritur-omni dulcore dulcior.
In sole frangit phialam-furoris iracundiae-dum miles figit lan-cea-in corde regis gloriae 20.
Más logrados aún son los versos deI himno de segundas Visperas:Christus ascendens choros angelorum, en el que se insiste en que la lanza traspasó el Corazón al Hijo de Dios y que su sangre brotó para que arda-mos con el fuego divino:
Hastam vibravit tune mies in altum – ad Dei verbum clavis cruentatum,- latus intravit et cor penetravit-Filio Dei Sanguis et aqua simul effluxerunt,- undae cruoris nos inflammaverunt,-fontes aquarum cáelos turbaverunt-supra naturam.
Hasta nos armat, ut non succumbamus,- clavus nos firmat,et sic triunphamus, – sanguis accendít, ut sic ardeamus-igne divino21.
En el siglo xIv tuvieron mucha aceptación los llamados Psalterium de Passione Domini. El que aquí citamos tuvo una gran difusión por Europa central. He encontrado más de veinte libros litúrgicos que lo traen. En él se exponen con imágenes bellísimas todos los temas referentes al Corazón de Cristo a través de la Transfixión: se indica explícitamente el Corazón
de Cristo, su amor y la reparación que provoca en el alma que ha llegado a comprender la gravedad de la ofensa a ese gran Amor y su falta de corres-pondencia. Hay expresiones sumamente comprometidas en la reparación a las ofensas a Dios. He aquí algunos versos muy significativos:
Grates tibi, lancca,-qua viam fecisti – per latus, per late ris cos-tas introisti-Cordis Sanctuarium-Salvatoris Christi,-ibi te visce-ribus-Iesu immersisti.
Quid boni eduxeris – inde, quis narrabit? Hoc bonum dat gra-tiam in praesenti, dabit- in morte fiduciam, -caelum reserabit,-sociabit angelis,-rosis coronabit.
Rogo,dulcis lancea-vulnera cor meum,-voluntatem propriam eice,quae Deum-offendit,me effecit-coram ipso reum,-fac,Iesu oboediat-fac sequatur eum 22.
Los versos siguientes están redactados en el mismo sentido y por ellos se ve que se trataba de una espiritualidad verdaderamente comprometida.No eran sólo palabras vacías de sentido o que sólo afectasen al sentimien-to religioso,aunque esto no deba despreciarse:
Tibi cordis ilumina – sanguinis et undae – meum cor cir-cumfleant, – influant et munde – abluant, inebrient – penetrent profunde,-ut te plene diligat,-serviat iucunde…Tui cordis scissio -Iesu,scissionem-cordi meo ingerat-vulnerationem-ex amore sentiat-cor et passionem-tuam suam faciat-per compassionem..Paratum cor,Domine,-neumcor paratum-sit ut ibi serviat…23
En un Oficio Rimado del siglo XIv que se encuentra en varios libros litúrgicos de Freisdat y de la Orden Carmelitana se ponen en boca de Cristo estas palabras:
Vulnerasti, sponsa, meum cor amoris iaculo-talite,ut pro te cru-cis-sim affixus baculo.
Luego se alude al costado de Cristo herido por la lanza24. En una oración rimada a Cristo, también del siglo XIv, se invoca al Corazón de Cristo,fuente de amor: «…et tu, Iesu, fons amoris, cordis tui de piscina
mihi poculum propina… diligam te super cuncta…》25. En un Breviario franciscano del siglo xv, en el Oficio de las Cinco Llagas de Cristo,sécanta el amor de Dios manifestado en la llaga de su pecho: «Amoris abdi-dit Deus -vulnus sacrato pectore-quod implet eius copia-dolentiore vulnere»26.
En un Misal manuscrito del Melk,siglo xv, hay una secuencia para la Misa de la Santa Lanza, en la que se dice: «…felix hasta, nos amore-per te fixi saucia…》. Tiene expresiones de triunfo porque al entrar el hierro en el pecho de Cristo nos abrió las puertas del paraíso 27. En un himno de la Santa Cruz de un libro litúrgico de Venecia, siglo xv, también secanta el amor de Dios que se manifestó de modo especial mientras estuvo en la cruz:«…cuius amor apparuit-pro nobis occubuit»28. Otros himnos cantan la llaga del costado «Plena caritate》 y los efectos saludables que ha traído a los hombres:«…hasta perforata-peccatorum crimina-dele,lanceata-Paradisi porta-est per te reserata,-caritate iugiter-reple nos beata»29.
Es bellísima esta estrofa de otro himno similar:
Latus late penetratum-sacramentis vas paratum-his me tuum consignatum-in te fac quiescere 30.
En otros se ve la llaga del costado de Cristo como manifestación del amor de su corazón: «…dum mucrone perforatur,-amor cordis declara-tur-lateris foramine,-et ex fonte pieatis-unda verae sanitatis-efflu-xit cum sanguine»31.Luego se explaya en la eficacia del amor de Cristo y Se pide que encienda con ese fuego del propio corazón y en esto encuen-tre el alma su complacencia. Otras veces se indica el costado de Cristo abierto para mostrar que nos ama con todo su Corazón:«Latus retinet apertum,-quod te reddat inde certum -quod te corde diligit…》32.Y así cientos de composiciones rítmicas que cantan en la liturgia el inefable amor de Cristo manifestado en su Corazón traspasado por una lanza.
Son muy frecuentes las expresiones siguientes en el siglo XV y XVI:«impetur currit amoris fons de corde Salvatoris, lance portan amoris ape-rit totaliter…》; «amor tuus me impellit immo mori me compellit…》;
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«lesu transfixo poculum dulcoris sanguinis unda, vinculum amoris,aqua fecunda, lavacrum nitoris manat praedulce…»; «salve latus Salva-toris, salve, o cor,auisti ut foenum, quando subisti mortem volens, quan sitisti dum in cruce perstitisti…»>; «latus tuum lancea miles perforavit,cor…, ut corde nos faceres esse sanctiores dolumque ut moveres et omnes errores…»; «O perfosum Christi latus, – amor cuius nobis datus – dura reddit suavia»; «Ave latus perforatum…in te patet vis amoris…》;«…cor ad amandum aperis inclinans os ad oscula…》; «sumant per vulnus lateris pretiosum oscuíum cordis»; «ave latus lanccatum, unda fluxit flumen gratum, da caritatis ducatum ad acternae vitae statum»; «latus aius lan-ceavit…qui amavit, scit vim huius fluminis», etc.
Todos estos testimonios litúrgicos nos muestran la importancia que ha tenido la Transfixión del costado de Cristo en todo lo referente al Co-razón de Jesús, ya en aquellos siglos en los que no se conocía una fGesta litúrgica en su honor. Ese mismo tema se ha repetido hasta la saciedad en los siglos posteriores hasta nuestros días en multitud de publicaciones so-bre la teología,culto y espiritualidad del Corazón de Cristo. Son muchos los oficios litúrgicos que lo han subrayado como elemento importante,de modo especial los textos litúrgicos, para la fiesta del Corazón de Jesús,promulgados en los pontificados de Pío XI y Pablo VI.
Más cercano a nosotros encontramos la Transfxión en los himnos para la fiesta de Cristo Rey, compuestos por el himnógrafo de la Sagrada Congregación de Ritos, P. Vittorio Genovesi, sJ (+1967). Con tal vigor expresa la doctrina referente al Corazón de Jesús, que en el primer pro-yecto de los himnos para el libro de la Liturgia de las Horas,promulgado por Pablo VI, se escogieron esas estrofas para el himno de Vísperas de la solemnidad del Corazón de Jesús 33, pero en la redacción final han queda-do para la fiesta de Cristo Rey, el último domingo del año litúrgico, como estaban ya en el Oficio anterior a la reforma de Pablo VI. Las dos estrofas por las que se intentó incorporar ese himno a la fiesta del Corazón de Jesús son aquellas en las que se canta a Cristo clavado en el madero de la cruz y muestra su Corazón ardiente rasgado por la lanza y así se esconde en las especies eucarísticas, «dando salud a los hombres con todo su pe-cho herido》:
Ad hoc cruenta ab arbore
pendes apertis brachiis,
diraque fossum cuspide
cor igne flagrans exhibes.
Ad hoc in arís abderis
vini dapisque imagine,
fundens salutem fliis
transverberato pectorc.
