Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús día 24

Día   24 de Junio: Tú eres el camino

Pasaje evangélico:

“Díjole Tomás: Señor, no sabemos dónde vas ¿cómo vamos a saber el camino? Jesús le dijo: yo soy el camino, la verdad y la vida” Juan xiv ,5-6.

 

Oración diaria:

Tú eres el camino. Es el mejor. Hoy apenas hay caminos, Señor. No conducen a ningún sitio. Se puede ir por ellos, pero no tienen dónde ir. Son hechos, actividades, prisas, trabajos, informes pero se consuman en sí mismos, se terminan en sí mismos, en nuestro salario, en nuestra nómina. Y si alguien aspira a más no consigue más que apariencias, falso progreso, cosas razonables en resultados irracionales. El único camino válido eres Tú. Tú sabes dónde vas. Tú dices lo que quieres. Tú eres claro y exigente. Quiero seguirte, Señor. Tú hablas de servicio, de ayuda, de no pasar de largo, de amor, de sacrificio. Esto lo entiendo. Es más difícil, pero con más contenido. Hay destino, meta, sentido. Eres Tú, y basta. En Ti encuentro vida porque siento que hay verdad. La que el mundo no sabe dar. Amén.

(petición )

Pensemos en algún devoto del Corazón de Jesús:

San Enrique de Ossó Cervelló. Sacerdote de espíritu moderno, buen pedagogo, publicista y predicador. Centró su actividad evangelizadora en la mujer. Veía en ella la principal directora de nuestra sociedad. Entusiasta de Santa Teresa de Ávila y otras grandes mujeres. Había Nacido en el pueblo de Vinebre junto al río Ebro, de Tarragona y formado en el seminario de Tortosa.

Fue fundador de “la compañía de Santa Teresa de Jesús” un día del Sagrado Corazón el 26 de junio de 1886. Fue un gran devoto del corazón de Jesús. Su oración estaba centrada en “investigar los sentimientos del Corazón de Cristo, para conformarse a El”. Convencido de que esta devoción es “el único y verdadero Salvador del mundo”. Lo analiza a través de la vida de Cristo desde su nacimiento, amante de este “Corazón de esposo, de amigo, de Padre y de Dios “. Y este “soldado de Cristo” escribe un magnífico y fervoroso libro “Un mes en la escuela del Sagrado Corazón de Jesús”, en 1894. Al final gusto de la soledad de monasterios, como el desierto de las palmas en Benicàssim y el de Sancti Spíritus en Gilet, cerca de Sagunto. Murió el 27 de enero de 1896. Dejo unas seguidoras entusiastas. Fue canonizado en el último viaje de San Juan Pablo II a Madrid, en la Almudena.

Oración de todos los días: “de San Ignacio de Loyola“

 

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno.

Todo es vuestro.

Disponed a vuestra voluntad.

Dadme vuestro amor y gracia,

Que esto me basta.

(San Ignacio de Loyola. En los ejercicios espirituales, Manresa, 1522 y Roma, 1544)

Consagración al Corazón de Jesús:

Hagámoslo con estas palabras de las confesiones de San Agustín de Ipona:

¡Tarde os amé, hermosura tan antigua y tan nueva. Tarde os amé! Y he aquí que estabais Vos dentro de mí. Y yo estaba fuera, y fuera os buscaba yo. Lejos de Vos me tenía las cosas, que sin Vos no tendrían ser. Clamastéis y disteis voces, y rompisteis mi sordera. Relampagueasteis, resplandecisteis y ahuyentasteis mi ceguera. Exhalasteis fragancia, la respire y os anhelo a Vos. Gusté de Vos y tengo hambre y tengo sed de Vos. Me tocastéis y me abrase en deseo de vuestra paz”

(confesiones, X, 27, 38).

Dice el apocalipsis, 3,20: “Mira qué estoy a la puerta y llamo, si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer: yo con él y él conmigo”.

Cantó final:

Amante Jesús mío, o cuánto te ofendí …

Corazón de Jesús, en Vos confío.