Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús día 25

Día  25 de Junio: Tristes Sentires

Pasaje evangélico:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreadas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos a la manera que la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste!”. San Mateo, 23,37.

Oración diaria:

Te quejas, Señor. Tiene sentimientos. Y muy humanos. ¿Qué sientes, Señor? ¿De qué te quejas? Sufres porque te rechazan. No te quieren, Señor. ¡qué le vas hacer! Lo intentas y no lo consigues. No quieren cambiar. Sufres porque no son agradecidos. ¡Con todo lo que has hecho por ellos! Que comparas con la Madre y sus polluelos. No te entienden. Son incapaces. Son ciegos. Son duros. Es todo inútil. Sufres porque no eres comprendido. No te comprenden. No ve en tu bondad. No les interesa. La niegan. No creen en ella. Es normal, Señor. Somos malos. No somos como Tú. Pero tú sufres por ello. No nos creías así, tan duros, tan difíciles, tan cabezotas. No entendemos la bondad. Nos daña. Nos fastidia. Nos desenmascara. Y te lo tuviste que tragar. Lloraste, pero tuviste que aceptarlo, en tu soledad. Comprendo, Señor, que haya quien quiera repararte tanto sufrimiento, tanta amargura, en tu Corazón. Amén.

(petición )

Pensemos en algún devoto del Corazón de Jesús:

Emilia d’Oultremont, (Beata Madre María de Jesús). Esposa, Madre, viuda y religiosa. De noble familia belga. En un gran baile de sociedad siente la llamada del Señor. Y queda confirmada uno 8 de diciembre de 1854, día del dogma de la inmaculada. “Y comprendió la ternura con que Dios amó al mundo”. Fundó en Estrasburgo las religiosas de María reparadora, en 1857. “Nadie que confío en el Señor quedará defraudado”. María le dice que quiere ser reemplazada en la tierra con ellas. Oh Jesús redentor y reparador. Seguir a Jesús, al estilo de María, siendo ofrenda adorante ante la Eucaristía. Devota del Corazón de Jesús, a quien reparar, siguiendo el ejemplo de María. Murió en Florencia en 1878.

Su mensaje: colaborar en la redención con la reparación por todos y en todos”, a ejemplo de María.

Oración de todos los días: “de San Ignacio de Loyola“

 

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno.

Todo es vuestro.

Disponed a vuestra voluntad.

Dadme vuestro amor y gracia,

Que esto me basta.

(San Ignacio de Loyola. En los ejercicios espirituales, Manresa, 1522 y Roma, 1544)

Consagración al Corazón de Jesús:

Hagamosla con las palabras de San Juan Eudes.

“Señor, moriste de amor y de dolor por mí. Y esto lo puede decir con verdad todos los hombres. Gran Dios, ¿Quién oyó nunca algo semejante? Pecador, ¿no abrirás tu los ojos para reconocer el amor de tu Salvador? Corazón humano, ¿no te impresiona amor tan ardiente? ¿no te rendirás? ¿no te convertirás? ¿No amarás a quien tanto amor te tiene? ¿hasta cuándo permanecerá tu corazón sepultado en fango, en la basura, en las vanidades de este mundo? ¿No querrás amar al que es todo corazón y amor por ti, y te promete bienes  eternos si quieres amarlo? Si quieres que tu vida sea alegre y feliz ama a tu Salvador sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Eso es todo.”

Llama de Juan Eudes: “¿cómo es posible, Señor, que hayas querido tener un Hermano tan egoísta y mezquino como yo, y que tanto ha prescindido de Ti toda su vida?”.

Cantó final:

Perdón a tu pueblo, Señor, perdóname, Señor …

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.