Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús día 26

Día  26 de Junio: La libertad de la verdad

Pasaje evangélico:

“Yo he venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz… Si hacéis caso a mi palabra conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 18,37 y 31-2.

Oración diaria:

Señor, siempre la verdad nos hará libres. Pero Tú te refieres a tu verdad. Es así que trae la libertad. La radical, la que da vida. La que da la paz de espíritu, la independencia de juicio, la honestidad de expresión. Tu eres la verdad, Señor. Tu persona. Luego, tu palabra. Gracias por venir, por manifestarte, por hablarnos. Si realmente tengo fe en ti, tengo que ver la única verdad en lo que tú dices. Y seguirla. “ dame, Señor, lo que tú mandas, y mándame, Señor, lo que tú quieras”, dice San Agustín. Y lo mismo digo yo. Quiero seguir tu verdad. Dame fuerza para ello. “Sin mí no podéis hacer nada”, pero “todo lo puedo en aquel que me da la fuerza”, Pablo de tarso. Yo oigo, Señor, tu voz. Soy de los tuyos. Soy de los de  verdad. O quiero serlo. Hazme fiel a ti y a tu verdad. Así mi sentir el libre. Amén

(petición )

Pensemos en algún devoto del Corazón de Jesús:

Santa Genoveva torres. Fue “el ángel de la soledad”, dedicada a dar cobijo, compañía y consuelo, a tantas mujeres que viven en soledad o descuidadas por su familia al ser mayores. Ella entendió de soledades. Al año de nacer murió su Padre. A los ocho años perdía su Madre y tuvo que ser una adulta prematura para cuidar a su Hermano. No pudo acudir a la escuela, atendía la casa, rezaba sola y se acercaba a la Iglesia cuando podía. De sus idas a pie al pueblo más cercano, de lavar la ropa en la acequia, y de apenas dormir se le formó un tumor en la pierna izquierda. “Sobre la mesa en que hacían el pan” un cirujano tuvo que amputársela. Setenta y tres años anduvo coja con sus muletas. Sus últimos dos años en silla de ruedas. Llevada, invalida y pobre, a un centro de acogida, a la casa de misericordia, de Valencia. Allí nueve años. “He vivido siempre sin cariño de nadie. Ni de mis familiares. Eran lejanos. Sin instrucción ninguna. Sin propiedad alguna material”. Esta mujer fundó la congregación de Hermanas del Sagrado Corazón. Con consagración especial de sus hijas a Él. Con medalla suya y al dorso el nombre de Jesús. Llena de imágenes del divino Corazón. “No tengas miedo. El sagrado corazón nos quiere colgadas de Él”. “Si quieres amar al Sagrado Corazón, sentir le y pertenecer le, deja todo lo que a él no le pertenezca” “estoy sola. No cuento más que con Dios”. Nacida en almenara (Castellón) murió en Zaragoza en 1956, tenía 86 años.

Oración de todos los días: “de San Ignacio de Loyola“

 

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno.

Todo es vuestro.

Disponed a vuestra voluntad.

Dadme vuestro amor y gracia,

Que esto me basta.

(San Ignacio de Loyola. En los ejercicios espirituales, Manresa, 1522 y Roma, 1544)

Consagración al Corazón de Jesús:

Palabras de San Agustín: “Ahora, abrasado y anhelante, vuelvo a vuestra fuente. Nadie me estorbe; en ella debe de; y que ya viví de. No sea yo mi propia vida. Mal he vivido y muerte fue para mí. En Vos torno a vivir. Hablar de Vos. Conversar Vos conmigo. No puede bastar para el descanso todo lo que es menos que Vos. ¡Daos a mí, restituíos a mí! Ved que os amo. Y si esos poco, haced que os ame con más fuerza. Esto sólo se. Que sin Vos me va mal” (de las confesiones).

Cantó final:

Perdón, oh, oh, oh Dios mío, perdón de indulgencia …

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.