Junio, mes del Sagrado corazón de Jesús día 7

El amor no tiene miedo

Pasaje evangélico:

  • Pasado del Nuevo Testamento:

“Nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor. El que vive en amor, Dios estaba en él. La verdad del amor se muestra en que tenemos confianza… En el amor no hay temor, pues el amor deshecha el temor. El que teme no es perfecto en su amor. Respecto a nosotros, amemos a Dios porque Él, nos amó primero”. 1ª carta de Juan, 4,16 al 21

Oración diaria:

Tú me amaste primero, Señor. Tú has empezado. Qué maravilla para mí. Estoy seguro de tu amor. No temo que te marches. No me abandonas, Señor. No temo te divorcies de mí. No dejarás el hogar. Porque sé que me amas. Lo notó. Y es que me amas no por mí, no por lo que yo valgo. Mira más por Ti, por lo mucho que dimana tu amor. Y esta es mi seguridad. Me amas porque te sobra amor, y lo rebosas. Eres cascada que cae sobre mí y me inunda. Me empapa. Me deja borracho de Ti. Estoy empapado de Dios. Tengo ese “buen olor de Cristo”. Porque llevas mucha agua, eres río crecido, es la corriente de tu amor. Es tu naturaleza, no la mía. Me has hecho esponja de amor divino. Me dejó mojar bajo tu agua y casi tirito de Dios. He aquí mi confianza. He aquí mi seguridad. No temo. No temo nada. “Soy yo, no temáis”. Reboso de Dios amor. Jamás me secaré, lo sé. Nunca perderé “la buena fragancia” de Dios, lo sé. Por eso deshecho todo temor. Es “la buena noticia”, chaparrón en la Tierra el día de Belén. Amén

(petición )

Pensemos en algún devoto del Corazón de Jesús:

San Francisco de sales. “Es admirable la manera como Francisco de sales, por su cercanía al autor mismo de la ternura, pudo sembrar la semilla de la devoción al Corazón de Jesús”, dijo Pío IX cuando le declaró “Doctor de la Iglesia”. Este hombre aprendió de Jesús cómo lograr un corazón manso y humilde. Toda su obra y su persona irradiaron amabilidad, simpatía, ternura y afecto. Eso demuestra también su maravilloso “tratado del amor de Dios” (1616). Aquí descubre la mística por los caminos carmelitas de Teresa y San Juan de la cruz, gracias a Santa Juana, en Dijon (Francia). Todo él dedicado al amor de Dios y al amor en General. El libro quinto enseña las maneras de amar: con complacencia, con condolencia y con benevolencia. Después habla de la oración mística, para acabar con la unión con la voluntad de Dios y la aceptación de todo lo que Dios quiera con la “santa indiferencia”. Seamos como “estatuas” ante la acción divina. Este santo Obispo de Ginebra superó así el ascetismo aprendido de los jesuitas y sus ejercicios de “la vida devota”. Con Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal fundó el 6/6/1610 el primer monasterio de la visitación en  Annecy, junto a Ginebra, y la congregación del mismo nombre. Murió en Lyon, a final de 1622. Enterrados ambos en Annecy, los pies de bello lago.

Oración de todos los días: “de San Ignacio de Loyola“

 

Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento

y toda mi voluntad;

todo mi haber y mi poseer.

Vos me lo disteis, a vos, Señor, lo torno.

Todo es vuestro.

Disponed a vuestra voluntad.

Dadme vuestro amor y gracia,

Que esto me basta.

(San Ignacio de Loyola. En los ejercicios espirituales, Manresa, 1522 y Roma, 1544)

Consagración al Corazón de Jesús:

Demos forma de plegaria a palabras de San Francisco de Sales:

“Señor, yo me consagro a tu bondad y misericordia. Yo me conozco se de mi miseria de mi  indignidad. Pero por eso más debo confiar en Vos por la unión que hay entre miseria y misericordia. Sin nosotros, los hombres, existiría tu bondad pero no tu misericordia. Por eso confío tanto en tu misericordia. Desde hoy mi lema será: no pedir nada y no rechazar nada. Y meditar a fin de encontrar más motivos para el amor. Esta será mi activa indiferencia para con Vos. Amén

 

Cantó final:

Alabado sea al Santísimo, Sacramento del altar …